Recurso Gratuito · Meditación Guiada

Meditación
de la Liana

7 minutos para soltar lo añadido y reposar en tu estado natural. La liana no se aferra: se deja llevar por el viento y por su raíz.

© Amaloha La Rocca · yosoyamaloha.com

Cómo usar esta meditación

Busca un lugar donde puedas recostarte — idealmente boca arriba, con las piernas apoyadas en una pared o sobre una silla. Puedes leerla en silencio, grabarte tu propia voz, o pedirle a alguien que te la lea despacio.

Duración: 7 minutos · Postura: recostada, con el cuerpo pasivo · Frecuencia: cuando sientas que estás cargando demasiado

Guión de la Meditación

Las indicaciones en [corchetes] son pausas o instrucciones. No las digas en voz alta si grabas.

[Recuéstate. Deja los brazos a los costados, las palmas mirando hacia arriba. Cierra los ojos.]

Toma una respiración profunda. Llena el pecho, llena el vientre. Y suelta todo el aire por la boca, sin prisa.

[Pausa de 5 segundos]

Otra vez. Inhala. Y al exhalar, imagina que el cuerpo se vuelve un poco más pesado. Que la tierra te sostiene.

[Pausa de 5 segundos]

Hoy vas a recordar algo que tu cuerpo sabe desde siempre: no necesitas sostenerte. Algo más grande ya te sostiene.

"Me entrego al descanso. No tengo nada que sostener."

[Pausa de 8 segundos]

Imagina ahora una liana. Una de esas lianas largas que cuelgan de los árboles de la selva. Está viva, es flexible, y tiene una raíz profunda que no se ve — pero ahí está, anclada en la tierra.

La liana no hace nada. No se esfuerza por ser liana. No se aferra al árbol con ansiedad. Simplemente está — sostenida por su raíz, movida por el viento, libre.

[Pausa de 5 segundos]

Tu cuerpo es esa liana ahora. Tu columna vertebral es el tallo. Tu raíz es el contacto con el suelo — la pelvis, las piernas, los talones.

Deja que el viento de tu respiración te mueva suavemente por dentro. No hagas nada. Solo recibe.

[Pausa de 10 segundos]

Ahora recorre el cuerpo y vas a soltar todo lo añadido. Todo lo que no es tuyo pero cargas.

Desde la frente: suelta los pensamientos que no son urgentes.

[Pausa]

Desde la mandíbula: suelta las palabras que no dijiste esta semana.

[Pausa]

Desde los hombros: suelta el peso de todo lo que crees que tienes que resolver.

[Pausa]

Desde el pecho: suelta las emociones que estás sosteniendo por los demás.

[Pausa]

Desde el vientre: suelta la prisa. La exigencia. El "todavía no es suficiente".

[Pausa de 10 segundos]

Lo que queda después de soltar — eso eres tú. Tu estado natural. El gozo que no necesita razón.

"No vine a este mundo a sostener. Vine a florecer desde la entrega."

[Pausa de 10 segundos]

Quédate unos minutos más así. Sin hacer. Sin forzar. Sin sostener. Como una liana al viento.

[Pausa larga — al menos 60 segundos]

Cuando estés lista, lleva una respiración profunda hacia el cuerpo entero. Mueve suavemente los dedos de manos y pies. Abre los ojos despacio y llévate este estado contigo.

— Amaloha

Tu práctica de esta semana

Cada vez que sientas que estás "aguantando" algo — una conversación difícil, un dolor, una exigencia — tómate 2 minutos para cerrar los ojos y recordar la liana. Suelta el sostener. Deja que la raíz invisible te sostenga a ti.

Lo que es realmente tuyo no se escapa cuando te sueltas.

"No tengo que sostener la vida. La vida ya me sostiene a mí."